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Epístolas indecentes
La llamada o El comercial:

No sabía bien porqué, pero eso le hizo sentir poderoso. No era una cuestión de responsabilidad abrumadora. Era una sensación de domino del mundo. Ahora, por un tiempo, podía sentir que se siente al llegar a la cumbre de los comerciales, a tener su propio negocio y ser dueño de su destino. Los hay que son jefes de sección, los hay que son directores de zona y los hay que son los mandamases de la comarca o de la región o del país. No es que fuera el no vas más, pero era un principio. Él era el director gerente, y lo malo es que no tenía a nadie sobre quien mandar. Se lo contó a todo el mundo con excitación, incluso le hubiera gustado decírselo a su amiga de España y festejarlo en los parques por los que estuvo. En cambio aquí sólo encontró a gente a la que importaba poco.